Buscandote a tí.


Llora, grita, maldice, golpea tu almohada, vuelve a llorar, desahogate. Porque para llenarse de nuevo de alegría, hay que vaciarse primero del dolor y del enojo.

Cada sufrimiento que tenemos nos hace más fuertes. Hay que aprender a llevarlo y soltarlo para luego seguir. Nuestra paz y felicidad dependen de aprender a ver desde el amor por los demás y por sobre todo el propio. Libérate y quiérete más!!

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