Cuando escuchamos la palabra autoestima, muchas veces pensamos en alguien que se siente insegura, que no se quiere o que tiene miedo de hablar en público.
Pero la autoestima es mucho más que eso.
Es la forma en que te tratas cuando nadie te está mirando.
Es la importancia que les das a tus propias necesidades.
Es la voz que escuchas en tu interior cuando cometes un error o cuando sientes que no llegas a todo.
Muchas madres tienen la autoestima lastimada sin darse cuenta. Han aprendido a ser fuertes, a resolver problemas y a seguir adelante. Desde afuera parecen mujeres admirables. Sin embargo, por dentro cargan un peso silencioso que las acompaña cada día.
Estas son algunas señales que pueden indicar que tu autoestima necesita un poco de atención.
1. Sientes culpa cada vez que haces algo por ti.

Decides salir a tomar un café con una amiga, leer un libro, descansar una tarde o simplemente cerrar la puerta de tu habitación durante unos minutos.
Pero en lugar de disfrutar ese momento, aparece la culpa.
Piensas que deberías estar limpiando, cocinando, trabajando o haciendo algo por los demás.
Con el tiempo terminas convencida de que siempre hay alguien más importante que tú.
2. Te exiges más de lo que le exigirías a cualquier otra persona.

Si una amiga estuviera agotada, probablemente le dirías que descansara.
Si una hermana estuviera pasando por un momento difícil, la abrazarías y le recordarías que está haciendo lo mejor que puede.
Pero contigo eres diferente.
Te juzgas.
Te comparas.
Sientes que nunca es suficiente.
Eres tu crítica más dura.
3. Hace mucho tiempo que dejaste de hacer algo que disfrutas.
Piensa por un momento.

¿Qué hacías antes que te hacía feliz?
¿Leer?
¿Pintar?
¿Bailar?
¿Escribir?
¿Aprender cosas nuevas?
Muchas veces dejamos de lado esas pequeñas pasiones porque creemos que son un lujo. Sin embargo, son las que alimentan nuestra identidad y nos recuerdan que seguimos siendo mujeres con sueños, además de madres.
4. Buscas la aprobación de todos.
Te preocupa decepcionar.
Dices «sí» cuando en realidad quieres decir «no».
Intentas cumplir con las expectativas de todos, aunque eso signifique dejar de lado las tuyas.
Y cuando alguien te critica, sientes que todo tu esfuerzo no ha servido de nada.
5. Has olvidado reconocer todo lo que has logrado.
Cada día resuelves problemas.
Cuidas.
Trabajas.
Acompañas.
Organizas.
Escuchas.
Sostienes a tu familia incluso cuando tú también necesitas que alguien te sostenga.
Y aun así, cuando piensas en ti, solo ves lo que falta.
Rara vez te detienes a reconocer la mujer fuerte, valiente y perseverante en la que te has convertido.
La buena noticia
Si te identificaste con una o varias de estas señales, no significa que haya algo malo en ti.
Significa que durante mucho tiempo has puesto toda tu energía en cuidar a los demás y muy poca en cuidar la relación más importante de tu vida: la que tienes contigo misma.
La autoestima no cambia de un día para otro.
Se reconstruye con pequeños actos diarios.
Con palabras más amables hacia ti.
Con límites saludables.
Con tiempo para descansar.
Con decisiones que te recuerden que tú también importas.
Hoy quiero proponerte un ejercicio muy sencillo.
Toma una hoja de papel y escribe cinco cosas que hayas hecho bien durante esta semana.

No importa si parecen pequeñas.
Tal vez ayudaste a uno de tus hijos con una tarea.
Preparaste una comida con cariño.
Terminaste un trabajo.
O simplemente te levantaste una mañana en la que no tenías fuerzas.
Todo eso cuenta.
Porque antes de aprender a creer en ti, necesitas empezar a reconocer todo lo que ya haces.
Ahora quiero leerte.
¿Cuál de estas cinco señales sentiste que describía mejor lo que estás viviendo hoy?
Recuerda: reconocerlo no es una derrota. Es el primer paso para volver a mirarte con el amor y el respeto que siempre has merecido.