Cómo influencian tus emociones en tu desarrollo personal


Has sentido alguna vez que no puedes hacer nada en ése momento? Que por más que lo intentes tu mente no te deja avanzar o hacer lo que quieres porque tiene metido otro pensamiento recurrente o problema? Y éso hace que tu cuerpo no se sienta dispuesto a colaborar contigo?

La respuesta aunque sencilla no es tan fácil de explicar.

Ya se sabe hoy por hoy que tenemos una mente racional y otra emocional. Por decirlo así, sencillo. La mente racional te dice el porqué de cada cosa, te da la causa, te dice lo que deberías de hacer y las consecuencias de cada acto. Pero en cambio la mente emocional, actúa inmediatamente sin medir las consecuencias. Te da los datos que ya posees desde antes de haber empezado a hablar siquiera y trabaja con ésa información para responder a cualquier estímulo externo que desencadene una situación igual o parecida a la que ya has pasado antes.

El problema con la mente emocional es que si no la tienes entrenada te va a proporcionar datos erráticos la mayoría del tiempo y éso va a hacer que tengas una emoción errática también. Como explica Goleman en su libro: «La inteligencia emocional: porqué es más importante que el coeficiente intelectual».

En un sentido muy real, todos nosotros tenemos dos mentes, una mente que piensa y otra mente que siente, y estas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental. Una de ellas es la mente racional, la modalidad de comprensión de la que solemos ser conscientes, más despierta, más pensativa, más capaz de ponderar y de reflexionar. El otro tipo de conocimiento, más impulsivo y más poderoso —aunque a veces ilógico—, es la mente emocional.

También agrega un estudio hecho por otro colega que alega lo siguiente:

El conocimiento de las propias emociones. El conocimiento de uno mismo, es decir, la capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que
aparece, constituye la piedra angular de la inteligencia emocional. La capacidad de seguir momento a momento nuestros sentimientos,

resulta crucial para la introvisión psicológica y para la comprensión
de uno mismo. Por otro lado, la incapacidad de percibir nuestros verdaderos sentimientos nos deja completamente a su merced. Las personas que tienen una
mayor certeza de sus emociones, suelen dirigir mejor sus vidas, ya que tienen un conocimiento seguro de cuáles son sus sentimientos reales, por ejemplo, a la hora de decidir con quién casarse o qué profesión elegir.

Goleman menciona varios ejemplos de comportamiento para hacer referencia a lo importante que es la inteligencia emocional.

Si pudiéramos hacer como dijo Aristóteles:

«Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en
el momento oportuno. Con el propósito justo y del modo correcto,
eso, ciertamente, no resulta tan sencillo».

Aprender a autoconocernos y saber el porqué de cada emoción propia, hará que podamos mantenerlas un poco a raya y ésto hará que nuestra vida vaya teniendo el rumbo que le queremos dar. El hecho de saber de dónde salen ésos sentimientos que nos paralizan o nos detienen el paso, puede hacer la diferencia a la hora de realizar nuestras metas u objetivos. Si logramos anteponernos a ésos pensamientos que liberan en nosotros las hormonas que a su vez hacen que se disparen las emociones (muchas veces erráticas), que causan que hagamos o no algo, podremos darle otro rumbo a nuestra vida. Por ejemplo: una persona que ya ha pasado por una infidelidad (por mencionar algo); se da otra oportunidad y ve algunas cosas que hace su actual pareja que son iguales o parecidas a la anterior…Al observar ésto su mente se dispara pensando:»Éste o ésta ya me está engañando», «Ésta vez no me toman por idiota». La mayoría de las veces son conjeturas que hace nuestra mente por cosas pasadas antes.

Lo mejor es razonar de dónde viene y si tenemos pruebas de ello. Lo siguiente sería, sentarse a hablar y preguntar a nuestra pareja sobre nuestras dudas. También trabajar el amor propio. Respirar profundo y enfocarnos en las cosas que sí tenemos que hacer en el presente. Porque el hecho de darle rienda suelta a la mente, nos quita tiempo presente que necesitamos para invertir en lo que sí debemos en éste momento.

La verdad es que sí pudiésemos trabajar nuestras emociones de manera práctica, tendríamos una vida mucho más satisfactoria y productiva. Viendo las cosas desde la mejor perspectiva.

Espero te haya servido de ayuda para entenderte un poquito más.💖

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Tranformate como la mariposa

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