Carta a la mujer que está cansada de sentirse insuficiente


Querida mujer:

Quizás hoy estás cansada.

No solamente físicamente.

Quizás estás cansada de intentar llegar a todo.

De cuidar.

De resolver.

De cumplir.

De intentar ser una buena madre, una buena pareja, una buena hija, una buena trabajadora, una buena amiga…

Y, además, intentar ser una buena mujer.

Quizás estás cansada de mirarte y pensar que podrías hacerlo mejor.

Que deberías tener más paciencia.

Más energía.

Más organización.

Más dinero.

Más confianza.

Quizás estás cansada de compararte con otras mujeres.

Con la que parece tener una casa impecable.

Con la que tiene el cuerpo que tú deseas.

Con la que emprende.

Con la que viaja.

Con la que parece tenerlo todo bajo control.

Y mientras miras la vida de los demás, olvidas mirar la tuya.

Olvidas todo lo que has atravesado.

Todo lo que has aprendido.

Todas las veces que seguiste adelante cuando pensabas que no podías más.

Por eso hoy quiero pedirte algo.

Detente.

Solo por un momento.

Y mírate.

No para buscar tus defectos.

No para pensar qué necesitas cambiar.

Mírate para reconocer a la mujer que tienes delante.

Esa mujer ha atravesado días difíciles.

Ha tomado decisiones sin saber si eran las correctas.

Ha llorado a escondidas.

Ha sentido miedo.

Ha cometido errores.

Ha empezado de nuevo.

Ha cuidado a otros incluso cuando necesitaba que alguien la cuidara a ella.

Y probablemente muchas veces hizo más de lo que cree.

Tal vez nadie se lo dijo.

Entonces hoy quiero decírtelo:

Has hecho mucho.

Y aunque todavía tengas cosas por resolver, eso no significa que hayas fracasado.

No necesitas tener todo solucionado para sentirte orgullosa de ti.

No necesitas llegar a una determinada edad siendo quien imaginaste que serías.

No necesitas demostrarle nada a nadie.

Y tampoco necesitas convertirte en otra mujer para merecer amor.

Ya eres digna de amor.

Incluso en los días en los que no te sientes bonita.

Incluso cuando te equivocas.

Incluso cuando pierdes la paciencia.

Incluso cuando necesitas descansar.

Incluso cuando no sabes qué hacer con tu vida.

Incluso cuando tienes miedo.

No llegaste tarde

Quizás miras hacia atrás y piensas:

«¿Cuánto tiempo perdí?»

Quizás lamentas decisiones que tomaste.

O caminos que no recorriste.

Sueños que dejaste esperando.

Palabras que no dijiste.

O cosas que hiciste pensando que eran lo mejor y que hoy harías diferente.

Pero quiero que recuerdes algo.

Tu historia no terminó en esos capítulos.

Todavía estás escribiendo.

Y mientras estés aquí, siempre existe la posibilidad de comenzar una página nueva.

No importa si tienes veinte, treinta, cuarenta, cincuenta o muchos más años.

No existe una edad en la que se termine el derecho a volver a empezar.

Puedes aprender.

Puedes cambiar.

Puedes equivocarte.

Puedes descubrir nuevos sueños.

Puedes enamorarte de una nueva versión de ti.

Puedes construir una vida diferente.

No porque tu vida actual no tenga valor.

Sino porque tú también tienes derecho a crecer.

Y si eres mamá…

No quiero que olvides algo.

Tus hijos no necesitan una madre perfecta.

Necesitan una madre humana.

Una mujer que pueda decir «me equivoqué».

Una mujer que sepa pedir perdón.

Una mujer que también pueda decir «necesito descansar».

Una mujer que tenga sueños.

Una mujer que se cuide.

Una mujer que se respete.

Porque quizás uno de los regalos más importantes que puedes dejarles no sea una casa perfecta ni una vida sin problemas.

Quizás sea enseñarles, con tu propio ejemplo, que una persona puede amar a su familia profundamente sin dejar de amarse a sí misma.

Que cuidar de los demás no significa desaparecer.

Que pedir ayuda no es fracasar.

Que equivocarse no significa ser insuficiente.

Y que siempre podemos volver a empezar.

Si últimamente algo cambió dentro de ti…

Tal vez fue una pequeña cosa.

Quizás comenzaste a hablarte de otra manera.

Quizás te permitiste descansar sin sentir tanta culpa.

Quizás recordaste un sueño.

Quizás te diste quince minutos.

Quizás simplemente te hiciste una pregunta que hacía mucho tiempo no te hacías:

«¿Y yo qué necesito?»

No subestimes ese pequeño cambio.

Las transformaciones importantes muchas veces empiezan en lugares que nadie ve.

En una decisión silenciosa.

En una conversación contigo misma.

En una página de un cuaderno.

En esos cinco minutos en los que decides que también vas a tenerte en cuenta.

🌸 Un minuto para ti

Hoy no quiero darte una tarea.

Quiero regalarte una pregunta.

Busca un lugar tranquilo.

Respira profundamente.

Y pregúntate:

¿Qué quiero empezar a hacer por mí a partir de hoy?

No pienses en lo que deberías hacer.

No pienses en lo que esperan los demás.

Piensa en ti.

Después escribe una sola frase:

«A partir de hoy, me comprometo conmigo a…»

Puede ser algo pequeño.

Puede ser descansar.

Cuidarte.

Pedir ayuda.

Poner un límite.

Volver a estudiar.

Emprender.

Escribir.

Salir a caminar.

Retomar un sueño.

O simplemente dejar de hablarte con tanta dureza.

Guarda esa frase.

No como una obligación.

Como una promesa de amor hacia ti misma.

Quiero dejarte algo para recordar

No prometas que nunca volverás a sentir culpa.

No prometas que nunca volverás a dudar.

No prometas que siempre tendrás fuerzas.

Prométete algo mucho más real:

Que cuando vuelvas a olvidarte de ti, vas a volver a buscarte.

Una y otra vez.

Con paciencia.

Con ternura.

Sin exigirte perfección.

Porque tú también mereces estar en tu propia lista de prioridades.

Y porque, después de tantos años cuidando a los demás, quizás haya llegado el momento de aprender algo nuevo:

cuidarte a ti también.

Si hoy te encuentras cansada, confundida o sintiendo que no eres suficiente, quiero que recuerdes que no tienes que resolver toda tu vida de una vez.

Puedes empezar por algo pequeño.

Un límite.

Un descanso.

Una decisión.

Un sueño.

Una palabra amable hacia ti misma.

Un primer paso.

El tuyo.

Y si nadie te lo ha dicho últimamente, déjame hacerlo yo:

No eres insuficiente. Estás aprendiendo, creciendo y atravesando tu propia historia.

Y mereces acompañarte en ese camino con más amor.


Recuerda esto: «El paso más importante para transformar tu vida es mirarte con amor». 💜

Y si tú corazón así lo desea puedes colaborar para que pueda seguir escribiendo💖 👇🏻

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Cómo influencian tus emociones en tu desarrollo personal


Has sentido alguna vez que no puedes hacer nada en ése momento? Que por más que lo intentes tu mente no te deja avanzar o hacer lo que quieres porque tiene metido otro pensamiento recurrente o problema? Y éso hace que tu cuerpo no se sienta dispuesto a colaborar contigo?

La respuesta aunque sencilla no es tan fácil de explicar.

Ya se sabe hoy por hoy que tenemos una mente racional y otra emocional. Por decirlo así, sencillo. La mente racional te dice el porqué de cada cosa, te da la causa, te dice lo que deberías de hacer y las consecuencias de cada acto. Pero en cambio la mente emocional, actúa inmediatamente sin medir las consecuencias. Te da los datos que ya posees desde antes de haber empezado a hablar siquiera y trabaja con ésa información para responder a cualquier estímulo externo que desencadene una situación igual o parecida a la que ya has pasado antes.

El problema con la mente emocional es que si no la tienes entrenada te va a proporcionar datos erráticos la mayoría del tiempo y éso va a hacer que tengas una emoción errática también. Como explica Goleman en su libro: «La inteligencia emocional: porqué es más importante que el coeficiente intelectual».

En un sentido muy real, todos nosotros tenemos dos mentes, una mente que piensa y otra mente que siente, y estas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental. Una de ellas es la mente racional, la modalidad de comprensión de la que solemos ser conscientes, más despierta, más pensativa, más capaz de ponderar y de reflexionar. El otro tipo de conocimiento, más impulsivo y más poderoso —aunque a veces ilógico—, es la mente emocional.

También agrega un estudio hecho por otro colega que alega lo siguiente:

El conocimiento de las propias emociones. El conocimiento de uno mismo, es decir, la capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que
aparece, constituye la piedra angular de la inteligencia emocional. La capacidad de seguir momento a momento nuestros sentimientos,

resulta crucial para la introvisión psicológica y para la comprensión
de uno mismo. Por otro lado, la incapacidad de percibir nuestros verdaderos sentimientos nos deja completamente a su merced. Las personas que tienen una
mayor certeza de sus emociones, suelen dirigir mejor sus vidas, ya que tienen un conocimiento seguro de cuáles son sus sentimientos reales, por ejemplo, a la hora de decidir con quién casarse o qué profesión elegir.

Goleman menciona varios ejemplos de comportamiento para hacer referencia a lo importante que es la inteligencia emocional.

Si pudiéramos hacer como dijo Aristóteles:

«Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en
el momento oportuno. Con el propósito justo y del modo correcto,
eso, ciertamente, no resulta tan sencillo».

Aprender a autoconocernos y saber el porqué de cada emoción propia, hará que podamos mantenerlas un poco a raya y ésto hará que nuestra vida vaya teniendo el rumbo que le queremos dar. El hecho de saber de dónde salen ésos sentimientos que nos paralizan o nos detienen el paso, puede hacer la diferencia a la hora de realizar nuestras metas u objetivos. Si logramos anteponernos a ésos pensamientos que liberan en nosotros las hormonas que a su vez hacen que se disparen las emociones (muchas veces erráticas), que causan que hagamos o no algo, podremos darle otro rumbo a nuestra vida. Por ejemplo: una persona que ya ha pasado por una infidelidad (por mencionar algo); se da otra oportunidad y ve algunas cosas que hace su actual pareja que son iguales o parecidas a la anterior…Al observar ésto su mente se dispara pensando:»Éste o ésta ya me está engañando», «Ésta vez no me toman por idiota». La mayoría de las veces son conjeturas que hace nuestra mente por cosas pasadas antes.

Lo mejor es razonar de dónde viene y si tenemos pruebas de ello. Lo siguiente sería, sentarse a hablar y preguntar a nuestra pareja sobre nuestras dudas. También trabajar el amor propio. Respirar profundo y enfocarnos en las cosas que sí tenemos que hacer en el presente. Porque el hecho de darle rienda suelta a la mente, nos quita tiempo presente que necesitamos para invertir en lo que sí debemos en éste momento.

La verdad es que sí pudiésemos trabajar nuestras emociones de manera práctica, tendríamos una vida mucho más satisfactoria y productiva. Viendo las cosas desde la mejor perspectiva.

Espero te haya servido de ayuda para entenderte un poquito más.💖

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Tranformate como la mariposa

Lectura recomendada:

Como controlar la ansiedad y los ataques de pànico de Ronna Browning

El cerebro y la inteligencia emocional, nuevos descubrimientos de Daniel Goleman

Confianza total de Verónica de Andrés y Florencia Andrés

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Tristeza: ¿cómo empezar a superarla?


Primer tip para salir de tu depresión.

Si eres una mujer que se siente engañada, humillada, que no te valoran o pasando por un rompimiento, éste es un tip de 5 minutos que te ayudará a salir de ése estado y a valorarte más.
Lleva un diario donde anotes todo lo que sientes, te sucede, proyectos o lo que sea. Pero principalmente para descargar tus frustraciones y tus enojos. Lo que te haga sentir mal. El enojo con tu pareja o ex pareja. Lo que sucedió y te puso triste. Es como tu amigo fiel que te escucha. Ésto te va a ayudar sacar de adentro todo lo que sientes y te va a aliviar el dolor. Además vas a poder entender lo que llevó a ésa situación para usarlo luego como aprendizaje. Te llevará apenas unos minutos pero te sacará un gran peso de encima. De paso llora que el llanto alivia el alma. No subestimes el poder de escribir en papel lo que sientes. Es como que cada palabra que te cuentas va descargando la bronca o la tristeza y el peso de ése dolor se hace más ligero. Te ayuda a mirarte desde adentro. Y cuando lo vuelves a leer descubres tantas cosas. A mirarte desde afuera y ver si realmente es grave o tiene un solución práctica.

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